Trabajar desde casa parece el sueño de todo papá emprendedor: sin viajes, sin jefes, cerca de los chicos. Pero después de un tiempo, muchos descubren que la casa no es el ambiente ideal para construir un negocio serio.
Por qué la casa tiene un límite
No es que seas poco disciplinado. Es que el cerebro asocia los espacios con ciertos comportamientos. La cama es para dormir, el sillón para descansar, la mesa del comedor para comer. Trabajar en esos mismos lugares activa una fricción constante que consume energía sin que te des cuenta.
Cuando hay niños en casa, las interrupciones promedio ocurren cada 11 minutos. Recuperar la concentración después de una interrupción tarda entre 15 y 23 minutos. El costo acumulado en un día de trabajo es enorme.
Qué da un coworking que la casa no puede dar
- Ambiente de trabajo real: Todos los que están ahí van a trabajar. Esa energía es contagiosa.
- Separación física entre trabajo y familia: Cuando llegás a casa, el trabajo quedó en otro lado.
- Red de contactos inesperada: El que trabaja al lado tuyo puede ser tu próximo cliente, socio o mentor.
- Estructura y rutina: Salir de tu casa a determinada hora activa el modo trabajo en el cerebro.
Muchos coworkings tienen planes accesibles por acceso limitado (dos o tres veces por semana). Antes de descartarlo por el costo, calculá cuánto te cuesta en productividad perdida trabajar un mes más desde casa.
El coworking como herramienta de red
Una de las mejores inversiones que puede hacer un emprendedor es rodearse de otros emprendedores. El coworking lo hace naturalmente. Una conversación en la cocina puede derivar en una alianza, una recomendación o simplemente en el consejo que necesitabas escuchar en ese momento.
"Sos el promedio de las cinco personas con las que pasás más tiempo." — Jim Rohn
Cómo probarlo sin comprometerte
Casi todos los coworkings ofrecen días de prueba gratuitos. Antes de tomar una decisión, pedí pasar un día completo. Fijate si la energía del lugar te activa, si el tipo de personas es afín a lo que hacés, y si los horarios son compatibles con tus responsabilidades de papá.
Ir al coworking con los auriculares puestos todo el día y no interactuar con nadie. Eso es la casa, pero más caro. El valor real del coworking está en las personas, no solo en el escritorio.
El coworking no es para todos ni para siempre. Pero si sentís que desde casa no podés dar el salto que tu negocio necesita, puede ser exactamente el cambio de ambiente que te falta.